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Mostrando entradas de 2013

Cuando sale el sol

Es brisa que se desliza
calle abajo como sangre
en las venas.

Se hace fuerte y nebulosa
cada vez que roza
las fibras internas
que consumen
a la noche enfurecida.

Se me agotan las tardes,
las noches y los días,
dejando solo el silencio
y el recuerdo de unas caricias.

Me pierdo, me permito desvanecer
y él se queda allí
observando atentamente
dejándose consumir por
aquel instante efímero.

No sé que hacer
en esta mañana acosadora.

Memorias diarias

Pienso en su olor a nuez moscada
que me llena de sensaciones intermitentes
Me recuerda al Valle
cuando la Unión se puebla de cosecha
y todo se llena de piñas y uvas.

Es tan fresco como el aire
que recorre esas grandes praderas
y tan valiente como aquellos árboles
que nacen al borde del peñasco
¡Que falta me hacen tus brazos de arce!

Cuan mágicos se ciernen
sobre nuestras cabezas los loros verdes
mientras cae la tarde y las sombras
de nuestros cuerpos
se convierten en gigantes
que luego se vuelven cíclopes
y finalmente
noche.

Nómada

Sales
pensando que en algún
momento regresarás
a casa.

Deambulas
por parajes exóticos
y rápidamente descubres
que el camino
es demasiado largo
para transitarlo
en un solo día.

Tarde o temprano
te hallas de nuevo
en otro continente
que aún se encuentra
por descubrir
y en ese instante temes.

Como dijo en alguna ocasión
la intrépida Gertrude Bell_
"Polvo y cenizas en las manos,
y huesos que no parecen
que hayan estado vivos."

Siete menos veinte

Se oye el cantar de una ciudad
que ruge desde el fondo
de sus cimientos.

Se escucha el ulular de una paloma
que alterada por el paso de las horas
busca refugio en una jaula de hule.

Se siente el fuego del brasero
que asa una rata
en el motor de un carro abierto.

Se palpa la textura
de una moneda
que lisa por el uso
no es más que una utopía.

Se es arena, cal y almizcle
en el tazón de la ciudad despierta.

Apunte # 2913

Una noche mamá me contó que los piojos eran rojos, pero a la siguiente noche se autocorrigio y me dijo que eran azules. Cuando en el colegio me enseñaron que era política me di cuenta que no habían partidos políticos sino piojos.

310

Vuelo y hago del cielo mi casa.
Escribo mi nombre en las nubes y entonces ellos se vuelven perceptibles.
Somos parte de un mar de libélulas en el cielo.
Aún me cuesta entender como los pilotos no se han percatado de ello.

Nebulosa

Sentarse con los pies en la arena
mirar el océano infinito
y esperar a que caiga la tarde.

Observar el canasto
con la ilusión de que
pronto aparezcan
visibles a los ojos.

Ver como cae el sol
como lenguas de fuego que
tuestan la espuma del mar
y sentirse etéreo.

Reencontrarlos
para alumbrar
en los resquicios de la mente
las sombras perdidas.

Nevada

Sientes el calor y el agua hirviendo, luego el olor dulce, cremoso y aceitoso de la almendra. Le toco ligeramente, solo un roce como para intentarlo, y se evapora de inmediato sin darme chance. Es el primer encuentro y no me satisface, necesito un poco más. Vuelvo y me acerco mientras una gota surca los desniveles de mi piel hasta descender estrepitosamente al piso. El aire me genera cosquillas, mientras dejo caer una porción considerada dentro, ahora si puedo sentir lo que el aroma me predicaba, es más dulce y hasta un poco... que digo mmm vainillado quizás. Mientras baja beligerante por mi garganta suelto un suspiro y me doy cuenta que eso era lo que necesitaba en este apacible día de verano.

Cajones

Unimos las manos
y de repente
es arte.

seguimos nuestra mirada
y sin decirlo
es verdad.

Enlazamos los brazos
solo con sentirlo
es amor.

Abismos ajenos

Cuento las horas
tras un vidrio brumoso
y escucho sus historias
como si fueran aire envenenado.

Se ahogan
es que ya no saben como nadar
pobres peces, tan abandonados
ya no saben donde mirar.

La habitación se desmorona
ya no nos queda tiempo
les regalare un suspiro
haber si con eso
les puedo rescatar.

Naturalmente

Dibujo su rostro
en mi mente
y puedo sentir
su piel, su aire
cuando se fundía
con el mío.

Le amo
al igual que
la luz de luna
que renace en medio
de la noche.

El me enseña
cada día
como uno más uno
puede dar como resultado
uno.

Dispersión

De repente
como un barco de papel
que baja con la corriente
de la acera
me uno a la lluvia
y desaparezco.

Me siento distante
como un mar muerto
no nado, solo floto.

Solo me queda
un ultimo respiro
antes de que
vuelva a aparecer
en el cielo
y su luz
regrese a nuestros corazones,
entonces
ya no seré lluvia
pero de eso
ya conoces.

Silencio a mitad del preludio

Me encontré a la muerte una mañana
en que deje la cama
para abrirle las puertas de mi casa.

Le vi a los ojos
y la descubrí eternamente helada
no tenía mirada que me atemorizara
ni ojos ni boca
que me reclamaran
ni piernas ni manos
que me capturaran
solo un manto eterno
que me observaba.

Hipnotizada le sentía a ella
por la vida que me conformaba
le sonreí distante y me aleje sin pena
a quitar el café que pronto
se esparciría en la acera.

Felinos

Inmediatamente se percata
de que lo observo
detiene sus ojos dilatados
apenas se enfrenta a los míos.

Me sostiene la mirada
sin el más mínimo
atisbo de cobardía.

Me aburro y me alejo,
esta vez me ha ganado
le he cogido en su elemento
pero pronto amanecerá
y veremos.

Incienso

Huele a bosque
mientras tu sexo inquieto
intenta zafarse de tus pantalones.
Huele a ámbar quemado
mientras tu lengua y la mía
agotan su último aire.

De algún lugar proviene una
pizca de sándalo
que se fusiona con
   tu sangre
   mi cuerpo
   tus manos

ah! que lentamente nos derrumba
a mitad de la noche
en algún lugar de la sabana.

Respirando tiempos imaginarios

Regresar a ese cuarto de hotel,
deshacer las maletas y
correr por el prado
mientras tus ojos
juegan a esquivarme.

Llenar la canasta
de quesos y vino
mientras acampamos
bajo la luz de la luna
al son de tu guitarra y mis letras.

Embrujarme con el olor de la vida.

Recorrer en silencio
una oscuridad desconocida.

Volver al hotel,
compartirte mis sueños
y uno que otro secreto ansioso.

Si, aquel cuarto de hotel
que como el café de Soco
le hacía pensar en tiempos memorables.

Cerca del cielo

Tengo termitas en el estomago
jugando a las escondidas.
Las tengo a todas
contando historias,
plantando azucenas,
rosas y lirios.

Son pequeñitas enamoradas
una por una de tus palabras
atolondradas, azucaradas
llenas de azules y amarillos.

Viven entre tus mieles
gozan de tus cariños
te esperan
todas toditas todas
en el Olivo
de San Si Puedes.

En la mañana

Hoy alguien me dijo que cuando lanzas una moneda ya sabes que va a caer, y que por eso es la mejor opción para tomar decisiones. Lo intente con una moneda de chocolate pero finalmente no la tire, es cierto, ya sabia la respuesta.

Solo nosotros

Se oye el lamento
de las cigarras
irrumpiendo
la fría noche de abril.

Tu voz
como la de un gato
ronrronea
en mi oido
y por un instante
te siento cerca.

Una bandada
de picaflores
atraviesan
nuestras palabras
succionando pedacitos
alimentandose de amores.

Como un nubarron
de palomas blancas
se desliza
bajo la almohada
tu pregunta incompleta
y luego,
cierro los ojos.
Y luego,
cierro los ojos.

Estoy de acuerdo,
solo nosotros
sabemos estar lejos.

Batallas distantes

Explotan
decenas de cardenales
en el centro de la
metrópolis.

Como orquesta sin director
se repliegan
a lo largo de la avenida
obstruyéndola, atravesándola.

Tras el ventanal
de un radiante edificio
le veo aparecer
aún con su traje de desconocido.

El brillo de sus ojos
me distrae y
entre tanto
una burbuja de humo
teñida por la explosión
llena el espacio.

Habrá que salir a combatir,
espero no encontrarnos
entre los escombros.

Nace la noche

El sol
como un pez plateado
relucía entre las rítmicas olas
de la represa.

Era tal el ruido que producía
al unirse con el agua
que los navegantes
tuvieron que arrullarlo,
y el cielo se volvió rojizo
y las garzas volaron.

De repente
un silencio solemne
hizo que todos los observadores
nos detuviesemos a mirarlo.

El gran astro
recogió uno a uno
sus largos rayos de luz
mientras la mano
de un Dios acuático
lo acunaba entre los nenúfares.

Carpe Diem

Se fumaba un cigarrillo
y miraba al horizonte,
disfrutaba de aquel olor
quemado y asfixiante.

Se bebía su expresso
con la ilusión tajante del
mañana incierto.

Pintaba formas de nubes
en el lienzo
mientras un frenesí
de inspiración le consumía
velozmente las manos.

Las cerdas del pincel
acariciaban sus fantasías,
el drama de la vida
corría hecho tinta
y sus ojos negros
poseían la sagacidad
de un gato.

Tanto lo recuerdo,
que a veces creo
que hace mucho lo conocí.

Ni de Venus, ni de Marte

Elisa se gasto su
tarde de ayer
intentando explicarme
porque los hombres
no venían de la luna,
y finalmente no le creí
nada.

Para demostrarle que
se equivocaba le dije
que esta noche mirara
a su mamá y a su papá
a los ojos mientras
se miraban entre ellos.

Al otro día me conto
que en ese lugar
habitaban las estrellas.

Mensajes Urgentes

No revises tu casillero
hasta que pasen
las vacaciones.

No revises tu casillero
porque seguro que
encontraras la foto
que Juanpa puso en
su tarjeta de cumpleaños.

No revises tu casillero
porque puede que la
señorita Amargura,
la de cuarto B
halla escrito una nota
para citar a tus padres.

No revises tu casillero
porque Martica
la bajita de pelo rojo
me dijo que Felipe
había escuchado
fantasmas dentro.

No revises tu casillero
hasta que pasen
las vacaciones
para que no descubras
el beso que se me escapo
mientras te miraba
guardar tu lonchera
en el recreo.

Cantares del bosque

Un grupo de efelantes
miraba hipnotizado
la luna
que brillaba
cual moneda en baúl
de tesoro de pirata.

Un trío de margaritas
anonadas les cantaban
cuentos de estrellas lejanas.

De repente,
unas pinceladas rojas
bañaron el cielo
y ¡ah!
cuan bello fue
cuando Martín
pinto la sonrisa
de la Rosita
en el cuerpo
plateado de la luna.

O´Clock II

Si bien he obtenido
una historia y unas
cuantas risas,
he terminado con
la respiración bulliciosa
que deja entrever un poco
la ansiedad que aún guarda mi cuerpo.

Se ha bajado conmigo
y me ha amenazado
de muerte con
un tono tan irreal
que me ha dejado interesada
en su persona.

Con el temor intentando
colarse bajo mis huesos
me he bajado como
en cualquier otra ocasión,
con los ojos distraídos
y la sonrisa amplia.

Mientras tanto el se ha ido
cantando parque abajo
sus desventuras
y yo,
como si nada
he subido los escalones
de dos en dos,
como en otras épocas
para escribir esto,
para completar la historia.

O´Clock

Un hombre que
dice no ser hombre
toma el bus
y narra una
vida perdida.

Comienza a explicar
su hambre,
sus historias de muerte
y su vida de
delincuencia.

Menciona un universo
lejano al que no
tenemos alcance
y de repente me preocupo
por su cercanía.
¡Que idea más hipócrita!

Más la risa me ha
invadido, y ya
es hora de bajarme,
me iré y el
se bajara conmigo.

Hotel 51

Lo mira de reojo
sin alejarse del
aparato electrónico,
con disimulo
le ofrece una tierna
sonrisa
y él a la espera
de un cambio
mantiene la mirada.

Más nada ocurre
y como algunas historias
nunca concluyen.

Realidades invisibles

La saluda
y con un remordimiento
palpable le entrega
su mano
aún temblorosa
por el encuentro.

Cruzan dos frases
y él se aleja
ausente y embrujado
por dos tarros
con hierbabuena.

Con rencor
le mira alejarse
tan despreocupado,
y asqueado por el
recuerdo
se unta en las manos
una porción de desinfectante.

Al regresar a su hogar,
comenta:

¡Amor has visto cuanto sufre
la gente en el país, y tantos
ciudadanos sin hacer nada!

Invenciones de la infancia

Inesperadamente me llene de lunares
y la lluvia escandalizada
se desplegó en forma de granizo.
Solo entonces recordé
aquellos viajes de automovil
en las noches del valle,
cuando las gotas en el vidrio
iluminadas por las farolas públicas
me hacían Dálmata.

Llanto insomne

Siento aún su cuerpo
agitado y tembloroso,
meciendose sobre mis brazos.

Llora, con sus pequeños pulmones
como un gigante enfurecido,
negandose al llamado de morfeo.

Mi corazón está enloquecido
por no poderlo calmar
y angustiado busca tranquilizarse
por medio de los arrullos.

De repente sonríe
 y el mundo se vuelve
una manta de lana
calientita.

Cascajal

El aire se nos adhiere
como una telaraña
pegajosa y salada
en nuestras blancas
y tersas pieles.

El olor a caña
se aglomera en los
rincones del automovil
y nos asfixia,
nos desespera.

¿Cuantas horas
tendran que pasar
para que se digan
las apremiantes palabras?

Afuera un vaso con agua
que tintinea con el navegar
de un hielo fresco,
recuerda primavera.

María se quita el zapato,
mientras una gota de sudor
rueda por el bigote de
Guillermo.

Un vaho de vapor
trepa por la acera
y se cuela en la camisa
de Abril,
¿Donde enterraran al muerto?

Silvia

Desde la montaña llegan
las voces de caminantes perdidos,
mientras un perro moribundo
se pasea por el callejón.

A lo lejos un redoble
de tambores marca
la finalización de aquel
desconocido rito
que ruge como las entrañas
de un tigre hambriento.

Martín se ha asomado
a la ventana a saludar,
desconociendo quién lo ha llamado.

Ojalá sueñe con el murmullo
del río,
allí encontrara sus respuestas.

Frente a las estrellas

¿Es esa mi alma?
si,
la que huye bajo el travesaño
de la puerta
temblorosa y gris
mimetizandose con mis palabras.

¡Oh! será triste y quejumbroso
su destino,
no creo que la reconozcas
mi azulejo de pecho rojizo,
pues ha cambiado tanto
que no la creo
mía.

¿Me diras si se ha estancado
en mi charco? o
¿La dejaras sin compañia?

Un viaje corto

Caen las gotas de lluvia en el vidrio del automóvil y recuerdo septiembre, los lunares empiezan a llenarme el cuerpo y la epidemia se propaga. Una epidemia de manchas oscuras que se mueven a un ritmo atemporal, y me hacen pequeña, de nuevo. Es la sombra de la lluvia iluminada por la luna, la que formo mis sueños en aquel mes y hoy regresa para recordármelos.

Vacaciones

Hay muchos lugares a los que desearía viajar, demasiadas aventuras que me encataría correr, más estoy aquí sentada en un frío auditorio a finales de marzo observando la historia de un arte de hace casi un siglo. Terminare naufragando entre imagenes de toda clase de convencionalismos mientras mis escritos huyen aterrorizados.

Afuera aún hace sol y los policías envueltos en sus trajes de platano esperan una protesta con disturbios que nunca llegara, y al caer la noche yo estaré escapando a mi hogar dentro de un avión de colores. ¡Ah! cuan delicioso es el olor de la caña y cuan verde es el añorado valle, efectivamente apenas a traviese los postes de la panamericana estaré en casa.

En el muelle

Como una lejana gaviota
tus palabras se posan
ingrávidas y blancas
sobre mi terso hombro.

Abril cae iridiscente
bajo tus pies descalzos
y recuerdo tu corbatín
negro y tu aliento a verbena.

Como una lejana gaviota
te siento partir de mi lado
cuando la ola más grande se acerca
y tu aroma a sal espumosa
cae a mis pies
como una roca muerta.

Penas y embrujos

Estoy enferma de escribir,
se me está escociendo el alma
y hay tanta pluma sin tinta.

Necesito un poco de vida,
no, no mejor da me otra hoja
o de seguro moriré esta noche.

Se me atiborran las letras
¡ay que dolor de cabeza!
pronto amor,
regálame una de tus historias
o la fiebre consumirá mi cuerpo.

Estoy enferma de escribir,
porque aún no te decidís a leerme.

La chica en el monstruo de metal

A Laura María,  aunque aún no sepa como leer. La conocí una tarde
tan gris como aquel rascacielos,
tenía ojos verdes
y una voz amelocotonada.
Era una poeta de cinco años
que iluminaba la vida
con solo mirar hacia el
horizonte.

Llevaba un trajecito azul
y unos zapatos negros,
por los que el cielo
detenía su ajetreo
y se sentaba a escucharla
entre nubarrones y vendavales.

Quería irse conmigo
y yo no quería abandonarla,
quizás no la vuelva a ver,
pero dejo sus letras
escritas en mi mochila gris.

Eclipse en el campo

Camina lentamente por la acera,
marcha con un cartel ensangrentado,
baja por la samaria
gira junto al lote desocupado
un, dos, tres
pasos en falso.

Otro disparo
Juan cae, más sangre,
vuelve y toma el cartel
tropieza,
un grito lo aturde.

María llora desconsolada
frente al televisor
de su "casa"
mientras los medios
censuran lo inevitable.

La protesta se dispersa,
el café sigue al mismo precio
y Juan ha muerto
sin ninguna primera página
ni artículo en el diario.

Nadie lo conoció
no, María si,
y ahora sola
regresa a fregar
los platos.

La muerte

Está noche la he visto
tenía los ojos claros,
la mandíbula tensa,
las mejillas sonrojadas
y la boca torcida.

Ocultaba una noticia,
una verdad
que no le convencía.

Ha llamado a la puerta
varias veces,
no he querido contestarle
pero sigue ahí
esperándome, esperándote,
esperando.

Imaginarium

Llueve a lo lejos, y Madrid desaparece en cuanto el niño acerca sus grandes ojos al espejo. Una nube de vapor condensado arremete contra una corriente de fuego. Pronto, aparecerá la silueta de un guerrero que acabara con el dragón que ruge repleto de agua en el fondo del vidrio.

Llueve a lo lejos y otro enorme monstruo de dos cabezas aparece delante de él, pero lo agarra y lo fuerza con sus tentáculos, el como un valiente espadachín lucha con todas sus fuerzas para que el enemigo no lo entre a la cascada que resuena con energía en el fondo de aquel castillo embrujado.

Vos que todo lo sabes

Ha caído la luna de cosecha
en el jardín, y aún recuerdo
los girasoles de tu cariño amarillo.

Le escribo esta noche
porque hay verbos para recitarle.

He creído que usted debe saber
cuanto lo he querido y lo seguiré
queriendo,
mi mano derecha,
mi cofre de pensamientos,
mi banco de sangre
en caso de emergencia;
y es que ha de perdonarme
por adoptarlo como mío,
pero se me hace difícil nombrarlo
sin apropiarme de un poco de su cariño.

Tenga cuidado, porque
he empezado a creer
que la locura es contagiosa,
y puesto que lo considero mi hermano
corre el riesgo de perder la cabeza antes
de que se acaben nuestros días.

Espero que sus lunas
no lo tomen a mal,
porque es claro
que aún caballero es a quién
le estoy hablando.

Dalia

Pienso regalarte un jardín de pensamientos,
para que cubras con ellos
las pequeñas lágrimas que surcan
tu mejilla.

Pienso regalarte también
un par de Anguolas
para que mesan tus sueños
con cantares de protesta,
de esperanzas e ilusiones.

Te entregare mañana un té de manzanilla,
dos sobres de azúcar
y una cucharada de miel,
para que les des de comer
a los duendes que conservas
en el fondo de tu relicario.

Te llevaré todo eso más
una porción de poesía
para que llenes
tus tardes de domingo
con un poco de mis silencios.

En un mensaje

Amor, donde has ido a dejar tus botoncitos,
el rosal está apunto de florecer
y las raíces se sienten solas.

Amor, ¿Cuánto falta para que regreses?
pronto hará frío y el rosal se congela,
¿Dónde fuiste a sembrar los botoncitos?

Cariño, la niebla está devorándose los edificios
pronto el rosal morirá y no habrá nadie
que lo reviva,
¿Dejaras de ser jardinero?

Intrascedente

Pensé en escribirte muchas cosas hoy,
pero he descubierto que mis palabras
no logran hacerte justicia.

Así que te dejo un verso que no es tuyo,
ni mío, ni de nadie:

bajo la lluvia de aquel marzo
un telar negro abrazo
mi helado cuerpo,
aún lo guardo
como una reliquia milagrosa,
que algún día me devolverá
el aliento.

Susurros de la noche

Esta noche me ha sonado poético tu nombre. He llamado un par de veces a tu puerta pero al parecer no hay nadie en la acogedora morada, imagine un día en el parque leyéndote alguno de esos poemas anteriores que me han devuelto al paraíso que me ayudas a construir. Deseo escucharte tanto como tu anhelas ese abrazo que medio nos dimos, o el beso que aún te debo. Pronto volveré a llamar, espero que en esa ocasión atiendas.

Vendetta

Manchadas las manos de sangre,
la amante pone rosas carmín
sobre su pecho.
El ser amado yace en el suelo
hecho poesía,
de versos perfectos y estrofas
rítmicas,
pero ¡ah! que muerta
la lengua que lo narra.
Cruel ha de ser el poeta
que ubico a los amantes en aquel
escenario.
Ahora, no hay más que esperanza
flotando sobre aquel charco rojizo.
Poesía será el féretro,
arte su transmutación a otra vida.

Una tarde del año

Al llegar febrero
te sentí más cerca,
imagine tus manos
tersas
posadas en mi cuello
al igual que gaviotas
al caer la tarde.

Tu voz
resonaba en mi interior
al igual que caracoles
en la oreja.

Embrujada
decidí llamarte
y te imagine
en una película
a blanco y negro
bajo la lluvia,
tan hermoso
como un David
desnudo
a la entrada del
Partenón.

Me han capturado
las ideas
ojala no se han
más que ilusiones.

Bajo los totumos

He de amarte,
a escondidas
sin zozobra
sin vergüenza.

He de amarte
cuando menos lo esperes
como girasoles
a mitad del invierno,
buscando el sol
entre tus palabras.

He de soñarte
de mil formas
sobre distintos colores.
Como aquel verano
bajo los cañaduzales.

Pero más que todo
he de entregarte
un beso que desconoces,
uno que te quede debiendo
de la última vez que nos vimos.

La noticia del domingo

Tenía solo ocho años,
¡Oh madre tierra como has podido dejarla!
era una bola roja de pies pequeños,
¡Como han de llorarla!

¿Grita salvación, o es libertad?
el dolor puede ser fuerte,
no hay alma que lo soporte,
y menos si aún tiene una muñeca.

Le he visto su rostro,
hecha una mortaja
va hacia el hospital,
envuelta en una sabana
sabiendo que esta noche
morirá.

Ruego por ti
pequeño ángel,
tu llevarás la libertad,
pronto
cuando los adultos callen.

¿Volveremos a ser humanos?
Porque no veo más que bestias.

A ningún lugar

Estabas allí como en otras ocasiones impidiendome consiliar el sueño, cerrando las puertas y abriendo las ventanas para que el ruido de la ciudad nos inhundara solo a los dos. Relatabas cuentos de mundos lejanos, de vidas pasadas y promesas perdidas. Te observaba sin hablarte, porque ni las palabras me permitirian rozar tu dulce boca, te devolveré a la Tierra, junto a mí. Así no tendras que volver a fugarte.

Jueves en la tarde

Hoy es un día de esos tan profundamente lejano que no alcanzas a sentirlo. El cielo ha ocultado sus nubes y los transeúntes bajan sus rostros hacia el gélido asfalto. El verde es más oscuro y el crujir de las hojas replica mayor atención. Hoy es uno de esos días tan hermosos que dan esperanza, tanta que no deseas dar un paso fuera por temor a que todo desaparezca.

El tiempo se ha detenido, para acompañar el ensueño.

Lo usual

- Todas las historias de amor son interesantes, deberías escribir una.
Pero no había nada que contar, y ella no lo sabía. Era solo un lamento de guerras perdidas, tan tenue y distante que no podía reconocerlo, aunque estuviera dispuesta hacerlo. Mi historia es como muchas otras, ¿de que serviría relatarla?


Guerras perdidas - Bacilos

Reviviendonos

El temblor del cuerpo, La sangre que quema, Que hierve.
El calor del alma, Que enceguece la vista, El dolor ausente, La mente herida.
El recuerdo que florece, Las formas que chocan, Se unen.
Éxtasis, miedo, Pasión, Dolor, Soledad.

Se hará tarde, otra vez.

No es tu aroma el que recorre la habitación, más es a ti a quién tengo enfrente. Hueles a él, por más que esta noche, tu cuerpo sea mío. Cargas con el peso de un cadáver al que quieres ocultar, pero para el que no cavaste lo suficientemente hondo. Son tus labios en mi cuello, mis manos en tus caderas y las mentiras que nos cobijan otra noche. Una ficha más del ajedrez, una negación más a la existencia. Repudiare tus recuerdos, puesto que su sabor se me impregno en la garganta, y aunque aquel que niegas aun no lo descubre.

Año nuevo, vida nueva.

Llegó el 2013 y me quedan por decirte muchas cosas. Recogeré las maletas, empacare la cámara y las gafas de sol. Estoy a un paso del cielo, y aun debo regresarme al bosque a entregarte unos besos.