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Dos calles desiertas

El naufrago se sumerge en una mortaja repleta de lejía, tratando de recordar un viaje en barco bajo las estrellas. Marianita lo dibuja, sentada sobre su pequeña silla rodeada de una mesa bien puesta para tomar el té a las tres. El tipo del dibujo le sonríe y con tristeza lejana le hace un dulce gesto para que le añada un bigote donde antaño solía lucir una tierna y ferviente sonrisa. Ella puritica de inocencia se ríe y conforme el lápiz empieza a trazar sus lineas, el naufrago se sumerge emocionado entre una luna con forma de croissant.

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Escaparates de la luna

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100 COSAS PARA HACER ANTES DE QUE SE ACABE EL AÑO

Lo más probable es que haya sido por envidia o quizás solo fuese el simple placer de pensar en imposibilidades factibles, en cualquiera de los casos está es mi lista de 100 cosas que quiero hacer por lo pronto, espero se animen a hacer la suya:
1.Escribir un poema que me haga recordar algo que aún no sucede
2.Regalarle un abrazo a un desconocido en una noche fría. 3.Viajar a un lugar con cielo despejado 4.Caminar sin rumbo unas cuantas horas 5.Encontrar algo y empezar una colección de cosas perdidas 6.Rodar colina abajo esquivando los árboles 7.Hacer un picnic con mi hermana 8.Preparar un pudín 9.Darle ese pudín al hombre iguana proveniente de la lejana estrella 10.Hacer Pan con nueces 11.Retomar aquella novela que había comenzado hace un año 12.Darle una sorpresa al hombre de la luna 13.Preparar un postre con papá que aún no se haya inventado 14.Salir a caminar con mamá en una noche estrellada 15.Hacer una ilustración que me encante y regalársela a mi futuro sobrino 16.Leerme los libros que he co…

Mi mamá no es de este planeta.

Ella, aunque este
a kilómetros de distancia
sabe si estoy enferma,
si me he puesto triste
o incluso si hice alguna travesura.

Mi mamá aunque este lejos
me abraza en las noches,
me protege y me cuida
de todo aquello
que pueda dañarme

Mi mamá como la tuya,
es la mejor del mundo:
sabe alegrar los días,
se preocupa en exceso,
cura enfermedades con caricias,
se enoja como nadie
y transforma los días en aventuras.

Mi mamá como la tuya,
me ha enseñado tantas cosas
que aunque hoy estemos en países diferentes
puedo abrazarla con letras
y sabrá todo lo que la quiero.

¡Feliz día mamá!
Estoy más que segura
que no eres de este planeta.

Al interior de un pequeño tejado

Hace tiempo que le busco, ¿O me busca? El hombre de la espalda curva y los pies de algodón flota sobre las estrellas y mece sus calcetas para acunar el paso de los días. Hace tanto que he dejado de hablarle, ya su rostro se disuelve en la tinta invisible de los años. Me gustaría volverle a robar un beso de colibrí, rápido, filoso, inquietante pero sobretodo dulce, como el néctar de las azucenas.

Espero algún día me encuentre ¿O lo encuentre? Quién sabe si soy yo o él quién sueña el paso de las horas sobre este teclado de hielo. Faltarán dos pasos y medio para las doce y aún el té no se posa sobre mis hombros de nube.