Él bordeaba la costa con un sueño roto, con el pasado a cuestas, dejandole un descanso al presente ¿Que es vivir sin recordar? Se preguntaba algunas veces; Esperando que el cielo le otorgara una respuesta. Quizás era caminar con una venda en los ojos, probando los manjares de la vida sin juzgarlos, obteniendo la diversidad de sabores, de momentos, para luego dejarlos ir sin pensar en alguna otra cosa. Pero por otro lado a un latente en si mismo, se sentaba a decirse que el recuerdo era necesario para descubrir el mundo desde varios angulos, por lo cúal tomaba momentos como el de ahora, para que entre susurros pudiera suspirarle sus penas al mar, manteniendo en equilibrio su espiritu. Él es un ermitaño como nosotros, seres de ciudad, de penas, de tiempos veloces, de arduos trabajos, de felicidades cortas, de miradas usuales al pasado y de presentes que se aferran por milesimas de segundo en nosotros. Él es un ermitaño de la ciudad de acero que en verano sueña los sueños de vidas pasada...