Hace un tiempo me encontre con tu rostro clavado en la arena, hace unos milenios convivi contigo en islas perdidas, un día cualquiera nos desvanecimos entre la niebla porque el destino lo creia necesario, quizas una tarde el nectar de las rosas invadio el aire y opaco la pelicula, y tal vez hoy, seguimos en un jardín en el que aún se siembran más encuentros.