Es sencillo pasar horas escuchando el ruido, escuchando nuestras propias voces y lamentándonos o alabándonos por nuestros logros y fracasos pero ¿Cuán fácil es recurrir al silencio? Cuantas horas al día escuchamos aparatos eléctricos que parecen tener las mismas voces, los mismos contenidos y concluir con las mismas oraciones. ¿A dónde vamos? Me pregunto. Cada vez que tomas el autobús, el tren o quizás cada vez que te subes a tu bicicleta llevas en mente un destino, un lugar al que debes llegar a un tiempo y hora indicados y si tomas la calle o ruta equivocada pasas las peores dos, cuatro u ocho horas de tu vida buscando la forma de regresar, de reparar los daños pero ¿Alguna vez lo has disfrutado? Tengo veinte años y unos cuantos meses que pasan volando y traen consigo un año más, y después de horas y horas atravesando ciudades, barrios y pueblos aún no logro descifrar algunas cuantas cosas sobre lo que me rodea. El sonido del viento parece decir cosas que suelo olvidar, el c...