Ilustración por ben chen Caminaba por Patriotismo rodeada de olor a jengibre y embelesada con el hilarante tarareo de una canción de la que no podía recordar la letra. Miraba al cielo como quien aún cree en los sueños y anhela dormir en las nubes en plena noche de verano. Le gustaba llamarse así misma estrella y se narraba en silencio historias para conciliar el sueño. Cantaba en el metro Tasqueña de lunes a vi ernes con excepción del martes, día en el que se sentaba en lo más profundo de la estación de camarones a contar hombres con bigote. En el país sobraban personas, pero se carecía de soñadores, por eso sin falta cada martes los buscaba con ojo de costurera y los dibujaba uno a uno en el reverso de servilletas viejas. Más una noche nadie la volvió a ver y tampoco les importo su ausencia, excepto a mí, quién en el fondo cree que salió volando y ahora nos dibuja acurrucada en el centro de uno de los cráteres de la luna. Para mi mejor amigo, a quién ...
Siempre habrá que leer Danilita.
ResponderEliminarLa tarea nuestra consiste en que sea interesante.
Labor de insistencia infinita.
El tiempo, como arena, se nos va escapando entre los dedos... Absurdo misterio de la vida: Pasamos por el mundo y desaparecemos sin haber entendido nada.
ResponderEliminarAferrémonos a la poesía. Muchos besos, linda
Leer y escribir puede ser una buena manera de olvidar situaciones inevitables.
ResponderEliminarGracias por tu visita
Besos!
A veces también me invade el pesimismo y me hago la misma pregunta. Sin embargo creo que siempre será necesario para mí escribir y necesario también leer.Como dice María Socorro Luis: aferrémonos a la poesía.
ResponderEliminarSaludos