Ella se fue en Abril de un año que no quiero recordar con un As bajo la manga. No sé si sabía apostar o si alguna vez jugó póquer con sus amigas, pero sé que tuvo cinco hijas y un hijo y otros más a los que les dio hogar cuando otros les dieron la espalda. Nació un trece de agosto de 1917 tenía noventa y tres años y la vitalidad de una jovencita de veinte, de la cual se servía para salir sola cada miércoles al mercado a comprar los víveres para la casa de su hija menor, no porque ella se lo pidiera, sino porque eso la hacía sentirse útil. Le gustaba salir de paseo con nosotras: sus nietas y ser una niña más, subirse a los toboganes, inscribirnos en clases de matemáticas, piano, arte y deportes sin dejar nunca de acompañarnos. Se codeo con los alcaldes, gobernadores y presidentes de la época, fundó cinco escuelas en la ciudad que la acogió durante largos años. Fue maestra, concejal, diputada y representante a la cámara. Nunca dudo en entregar cestos de mercado en los barrios sin t...