
Llovia como habia dejado de hacerlo el cielo hace bastante tiempo, no queria despertarte,
parecías disfrutar aquella siesta de mediodia. Creeme, mi respiración se aceleraba al verte allí, tan dulce, tan desprotegida y expuesta al mundo, cubierta solamente con mis brazos, como si ellos pudieran defenderte de todo, parecia una utopía, una ilusión de mi mente por tenerte alli, te extrañaba. Te acercaste, una ventizca te impulsaba hacia el calor de mi cuerpo, aun no creia si aquella escena que presenciaba a mi alrededor era real. Pense en ti, en lo lejos que estabas, en la mentira que deseaba negar pero al mismo tiempo crear, nada era real, o quiza no. Inesperadamente despertaste y rozaste mis labios levemente, susurraste algo incomprensible y retrocediste un poco, divagaste y recorriste con tu mirada perdida tu alrededor, buscando algo, despues regresaste al estado hipnotico del sueño. Mis labios quedaron con un te amo inconcluso encerrado entre tu cabeza y mi hombro.
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Escaparates de la luna